He pasado mi carrera como desarrollador de software e ingeniero de hardware informático, trabajando en cartografía, IA e infraestructura en empresas como Google, Uber y Microsoft, y antes en arquitectura de computadores en Intel. Por el camino me topé una y otra vez con ideas técnicamente interesantes, pero sin un caso de negocio lo bastante grande como para que alguna de esas empresas llegara a construirlas.
Kardiacs es lo que pasa cuando dejé de esperarlo. Por fin puedo construir yo mismo las cosas que de verdad quería usar, y dárselas a cualquiera que también las quiera.
El único coste real aquí son los datos: los mapas, el cálculo de rutas y la sincronización cuestan dinero a gran escala, y eso es exactamente lo que pagan los anuncios. Aun así, la mejor forma de apoyar el proyecto es más sencilla: usa la app y cuéntasela a alguien a quien de verdad le vaya a gustar. ¿Tienes preguntas? Escríbeme.
Dos cuentas, y las dos valen lo que pagas por ellas.
Textos más largos sobre cómo se construye esto: dónde se ejecuta el modelo, lo que de verdad te cuesta en pruebas y revisión programar con una IA, y si todo esto es lo próximo o una moda pasajera.
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Donde la app se usa y se prueba, sobre todo: montañas, costas y algún que otro fiordo.
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